no tenemos planeta B

Laguna Sibinacocha . Foto: Ricardo Ramos

ACR Ausangate: Montañas de esperanza

Por Alvaro Rocha 

Publicado: 2019-11-09

¿Cuántos años deben pasar para ser una República Independiente, cuántos para desligarnos realmente de la Colonia? Esto es lo primero que viene a mi mente después del incomprensible otorgamiento por el Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (Ingemmet) de ocho permisos mineros que se superponen al Área de Conservación Regional (ACR) Ausangate, cuando este viejo anhelo cusqueño que lleva más de diez años bregando para que se le reconozca, estaba a punto de ser discutido y aprobado en el Consejo de Ministros. Por si hace falta decirlo, el Ingemmet depende del Ministerio de Energía y Minas. No se necesita ser muy suspicaz para entender que hay poderosos intereses económicos que ven al ACR Ausangate como una traba para sus inversiones en actividades mineras extractivas. Sin embargo, hay una desproporción evidente entre el interés público (nacional en realidad) y el interés privado. Y, por supuesto, debería prevalecer el primero. 

Ausangate Trek . Foto: Rolly Valdivia

¿Qué es más importante para el Cusco y el Perú en esta era del cambio climático? Que nadie puede negar porque la masa glaciar retrocede 60 metros por año. Personalmente he comprobado la desaparición del glaciar Quisoquipina, situado en la Cordillera de Vilcanota, en apenas 3 años. Cuando lo visité, en enero de 2016, escuchaba el estrépito de los hielos al quebrarse, los prolongados gemidos de las grietas y las cuevas que cedían y se derrumbaban cuesta abajo en rumorosos riachuelos. El cambio climático en vivo y en directo. A pesar de todo, no podía admitir que, esos farallones de hielo de un centenar de metros, se habían esfumado así de rápido. Que te lo cuenten es una cosa, pero que lo experimentes, te estremece de una manera casi aterradora. Es como avizorar el fin de los tiempos. 

Foto: Ricardo Ramos

Laguna de Sibinacocha, la gigantesca laguna glaciar que es el corazón del ACR Ausangate. Foto: Ricardo Ramos

Las explotaciones mineras, algunas sobre el mismo lomo del Quelccaya, el glaciar más grande de los trópicos, afectará sin duda la viabilidad de la sostenibilidad del desarrollo de la Región Cusco. No somos antimineros per se. Pero seamos realistas, el ACR Ausangate, es sin duda, la reserva hídrica del Cusco, porque el caudal de sus diferentes ríos (con agua limpia, no contaminada) desembocan en el Vilcanota y son esenciales para la fertilidad de los cultivos y, en consecuencia, para la seguridad alimentaria de la región. Pero hay una razón más de fondo para crear esta ACR, y es que el mayor cuerpo de agua de la zona, la laguna Sibinacocha (de 30 km²), fue represada para que, durante la temporada seca, viertan el 60% de su agua para que llegue al río Vilcanota y así hacer posible que la central hidroeléctrica de Machu Picchu funcione en época de estiaje, brindando energía eléctrica a gran parte del Cusco.

Consulta previa

El ACR aún espera su categorización dfeinitiva . Foto: Flor Ruiz

Fue el 2008 que el Gobierno Regional del Cusco propone la creación del ACR Ausangate. Pero la propuesta no fue priorizada hasta el 2013, cuando el Gobierno Regional obtuvo el respaldo de la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA), cuyos técnicos hicieron un trabajo de hormiga en la zona detallando en talleres las bondades de la instalación de esta área protegida. “Se logró que 9 comunidades campesinas involucradas en la propuesta, previa votación que requería la aprobación de dos tercios de sus integrantes, dieran su consentimiento para ser parte del ACR. Firmaron un acta y todo”, recuerda Ronald Catpo, director de Áreas para Conservación de ACCA. 

Retrocede. Nevado Qelccaya. el glaciar tropical más grande del planeta Foto: Leoncio Miranda

Todo parecía marchar sobre ruedas, había aceptación social y la extensión de la reserva era de 125,542 hectáreas. Pero en el 2017, cuando se dio el proceso de consulta previa, el primero en el Perú, que se realizó en el idioma Quechua, sufrieron un inesperado revés. Solo dos comunidades, Sallani y Phinaya, aceptaron integrarse al ACR, y la superficie propuesta se redujo a 81 mil hectáreas. Para Juan Loja, director ejecutivo interino de ACCA, la decisión de las comunidades “es respetable y comprensible pues siempre pretenden proteger su territorio, sobre todo si hay una dosis de desconocimiento y una suspicacia de raíces históricas; sin embargo, este es un proceso abierto y tenemos la expectativa que una vez que vean los beneficios que trae el ACR, superen su desconfianza, y en el futuro se conviertan en nuestros aliados por la conservación”. Tiene lógica lo que argumenta Loja, pues dos años después que se formara el ACR Tres Cañones, las comunidades que originalmente habían desistido de participar, luego se animan a integrarse. 

El potencial de las alpacas

La ACR también busca potencializar la ganaderia de camelidos en la zona. Foto: ACR Ausangate

“La principal preocupación que nos expresaron en los talleres era respecto a sus camélidos: ¿Al ser parte del ACR es posible que nos ayuden a manejar el manejo de pastos, la producción de fibra, y llegar a un mercado donde nos paguen bien?. Nuestra respuesta siempre fue afirmativa, pero allí nos percatamos por donde iban los temores y aspiraciones de los comuneros”, indica Catpo. 

Y es comprensible, ya que, de lejos, el principal sustento económico de los pobladores de Phinaya y Sallani, es la crianza de auquénidos. Según el último censo realizado el 2012, en el distrito de Pitumarca hay 70 mil alpacas, 40 mil llamas y 25 mil vicuñas. Phinaya y Sallani pertenecen a Pitumarca, y son las comunidades con mayor cantidad de camélidos.

Cañon de Ansiso. Foto: SPDA

“Definitivamente hay un compromiso del Gobierno Regional y de las organizaciones que estamos impulsando el ACR, para desarrollar pastos adecuados para la alimentación de los camélidos, fomentar la investigación genética, y la asistencia técnica, de manera que estos factores permitan que la calidad de los auquénidos mejore, para conseguir mejores precios tanto en lana como en carne. A la vez hay que lograr que la actividad sea sostenible, evitando el sobrepastoreo”, sostiene Loja.

Catpo añade que “el peligro de las actividades extractivas sobre parte de la masa glaciar, aceleraría la desglaciación, contaminaría bofedales y humedales, ricos en pastos para vicuñas, alpacas y llamas”.

Diferentes miradas, un mismo objetivo


Una de las personas que más ha recorrido todos los recovecos y pueblecillos que se estiran bajo la Cordillera de Vilcanota es el ingeniero Porfirio Zegarra, especialista forestal de ACCA. La interacción que ha tenido con la población, y su propia crianza, le facilita no caer en el reduccionismo económico e incorporar la idiosincrasia local para tener un escenario más completo y mayor efectividad en las acciones a tomar. 

“Para la cosmovisión andina, las montañas, lagunas y la tierra misma, tienen un significado más allá de lo geográfico, son deidades, Apus protectores, las que dan la vida, que sustenta sus animales y cultivos, hay una relación íntima con la naturaleza. Por eso muchos campesinos no ven al cambio climático como un tema científico, sino como una fatalidad”, explica Zegarra.

Retroceso acelerado del Qelccaya. Foto: Flor Ruiz

Comunidades preocupadas por la desaparición de este gigante . Foto: Flor Ruiz

Nos encontramos con Yolanda Quispe, pobladora de Phinaya, pastoreando sus alpacas en un remoto paraje de la puna. Conversamos sentados sobre rocas peladas e ichu. “Antes la nieve llegaba hasta aquí, ahora debemos caminar hora y media para llegar al glaciar. Hay sequía, menos pastos, mis alpacas sufren, mi familia sufre, todos los años cambia el clima, hay más frío, más calor. Con las minas será peor, el hielo se irá más rápido, el agua vendrá sucia, ya no la podremos tomar. Es una maldición que nos ha caído. Algo habremos hecho mal,” dice Yolanda entre sollozos.

Debido a las diferentes miradas existentes, Ronald Catpo, sostiene que ACCA tiene que desplegar distintas estrategias de comunicación: “Las campañas de difusión varían de acuerdo al público. El tema cultural y sagrado es fácilmente asimilado por los cusqueños, el argumento más poderoso es defender la figura del Apu Ausangate. ‘No toquen a mi Apu’, es la reacción más común de los cusqueños, tanto citadinos como del campo. A los limeños, en cambio, los mueve más la parte dramática y técnica, la aceleración de la desglaciación, las consecuencias para la fauna y los recursos hídricos. Por ejemplo, en Lima están muy enterados de la trascendencia del glaciar Quelccaya, y de los estudios que realizó el geólogo estadounidense Lonnie Thompson, y cada cierto tiempo la prensa publica un reportaje al respecto. Y los capitalinos, y la gente en general, son muy sensibles al destino de animales emblemáticos en peligro de extinción, como el gato andino, uno de los felinos más amenazados del planeta, que solo existe en Chile, Argentina, Bolivia y Perú, siendo la Cordillera de Vilcanota uno de sus últimos refugios”. 

El camino a seguir

Juan Loja tiene una posición realista pero firme para darle salida a esta propuesta de larga data: “No pretendemos detener el proceso de concesiones, porque dentro de una ACR se pueden aprovechar los recursos naturales, pero si podemos establecer parámetros de conservación más rigurosos que las que se aplican a las concesiones fuera de un área protegida, para garantizar el respeto a los nevados y las culturas locales”

Empero, Miguel Ángel Canal, Subgerente de Recursos Naturales de GORE Cusco, introduce un matiz a la posición de ACCA: “Cuando se cree el ACR ya no se permitirán más concesiones, y habrá que ver si las que ya han sido oficializadas logren pasar los trámites para llegar a una etapa de explotación. Yo lo veo muy verde, sobre todo porque las comunidades de Sallani y Phinaya están en contra de la minería”.

Cuenca del Vilcanota vista aérea: SPDA

A su vez, Catpo tiene una perspectiva positiva a futuro: “El territorio del ACR no se va a recortar. La comunidad de Phinaya –que tiene concesiones dentro de su jurisdicción- pidió expresamente ser parte de la ACR en el proceso de la consulta previa, que está respaldada por la norma 169 de la OIT, que el Estado debe respetar sobre cualquier otro derecho que se haya podido otorgar. Además, Ingemmet, respaldado por el Ministerio de Energía y Minas, ha señalado que la titulación de concesiones mineras no es un impedimento para la creación de áreas protegidas. De esta manera, el Gobierno Regional, asumiendo el argumento de la consulta previa y la declaración de Ingemmet, ha concluido que no hay razones para recortar la propuesta del ACR y que el expediente debe seguir su trámite sin problemas”.

Sin embargo, Catpo apunta que la creación del ACR Ausangate, es algo que no solo se justifica ampliamente por motivos medio ambientales, sino que también tiene una vasta legitimación social, por eso adelanta que: “Si vemos que algo extraño va a pasar, como que exista poca voluntad política para su declaratoria o que paralice el proceso, ahí si van a ver la fuerza de la población cusqueña, y también habrá apoyo a nivel nacional y hasta del extranjero que están siguiendo esto con interés a través de las redes sociales. Esperemos que no se llegue a ese extremo”.


Escrito por

Revista Rumbos

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