la naranja está partida

Nuwas: un bosque feminista

Publicado: 2019-07-19

Por: Álvaro Rocha

Su nombre awajun es Yunuik (“Ave Veloz”), pero el sometimiento cultural y la discriminación la han llevado a que en su DNI esté registrada como María Luisa. María Luisa Alugkuag Sejekam, 33 años, 4 hijos, y encargada del Bosque de las Nuwas, para más señas.

Niñas del bosque de Nuwas. Foto: Macoy Zapata Vela

De manera que denominar Nuwas (“Mujeres”) a su bosque es una pequeña revancha lingüística a estos invisibilizados casos de segregación. Pero, sobre todo, es un refuerzo de la autoestima social y del orgullo de un pueblo milenario. 

Para llegar al Bosque de las Nuwas desde Rioja, tuvimos que atravesar una selva devastada, con cultivos de pan llevar y apenas unos árboles tristes en el horizonte. Bajamos al borde de una floresta descomunal y allí estaba Norith López, a quién no veía hace años, nos fundimos en un abrazo. Norith es la coordinadora de desarrollo comunitario de Conservación Internacional y trabaja codo a codo con las nuwas desde 2015. Ella sabe lo que es ser mujer y sobresalir en una sociedad machista.

Álvaro Rocha, en marcado a la usanza awajun Foto: Rolly Valdivia

Las nuwas nos salieron a recibir cantando en un idioma dulce, nos pusieron collares y pintaron la cara con achiote, atravesamos un monte mágico donde los árboles tenían nombres femeninos, entramos a una gran maloca que ellas habían construido, comimos frutas amazónicas y bailamos con las nuwas en medio de este bosque de improbable belleza. Todo esto, más un buffet regional, un almuerzo, un recorrido por el boque primario que alberga inmensas lupunas aprendiendo la utilidad de cada planta, se ofrece a un turismo vivencial en crecimiento. Algunos se dedican a pescar o bañarse en el río Tumbaro, otros a cosechar yucas. Las nuwas están implementando 4 dormitorios para que los visitantes puedan quedarse más tiempo si lo desean.

Nuestra blogger, Shirley Castro comparte experiencias con las Nuwas. Foto: Rolly Valdivia

La comunidad awajun de Shampuyacu tiene 4 mil hectáreas, de las cuales 500 son de bosque. Las nuwas reservaron para ellas 8.9 hectáreas, una sabia elección, porque es el rincón del bosque que tiene más plantas medicinales, donde sus abuelas les enseñaron a reconocerlas y como debían prepararlas para curar diversas enfermedades. Conocimientos que estaban perdiendo, como me cuenta Yunuik, absorbidas por una vida moderna individualista y alienada.

Bosque de las Nuwas y las resistencia awajun. Foto: Rolly Valdivia

Conservación Internacional contrató a Takiwasi por su experiencia en plantas amazónicas. “A la fecha hemos registrado, ante Indecopi, 110 plantas medicinales que usa la comunidad. Con eso se evita que haya piratería, es una forma de defender sus derechos”, me dice Ana Dueñas de Takiwasi. Además, poseen un vivero, donde seleccionan plantas para infusiones. Por el momento, han elaborado dos tés aromáticos con clavohuasca y jengibre, y van a tentar suerte en el mercado.

Hermandad Nuwa. Foto: Rolly Valdivia

De otro lado, fuera del bosque, las nuwas cultivan en ajas o chacras integrales, yuca, sachapapa, maní, camote, papa del aire y pituca, de manera orgánica, haciendo control biológico sin usar pesticidas. “La yuca es parte importante de este proceso de reconversión cultural, porque es considerada la madre de la alimentación. En tiempos antiguos manejaban hasta 60 variedades de yuca que se fueron perdiendo en el camino, pero ahora han rescatado 42 variedades. Las mujeres awajun son las que tradicionalmente se ocupan de la agricultura y las plantas medicinales, los hombres se encargan del ayahuasca”, apunta Norith. 

Mujeres awajun transmiten su legado a la par que conservan el bosque. Foto: Rolly Valdivia

En este mundo real maravilloso donde a los pequeños los ‘fuman’ para saber si van a ser cazadores, las nuwas están recobrando su identidad, volviendo a sentir como cuando eran niñas, cuando percibían el espíritu de las plantas y los árboles, y el suyo también.

Equipo de Rumbos vivió esta gran experiencia de conservación en la región San Martín. Foto: Revista Rumbos

Yunuik, “Ave Veloz”, recupera tú alma indómita, recupera el fantástico bosque de tu infancia, recupera tu nombre y vuela.


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Revista Rumbos

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Publicado en

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